La aparición de internet, y concretamente de Google, como un medio para la búsqueda de información relacionada con cualquier ámbito, no es algo reciente. De hecho estamos hablando de finales de los años 90, cuando este potente motor de búsquedas empezó a ganar popularidad.

Hoy en día, cualquiera de nosotros, usamos las búsquedas en Internet para satisfacer prácticamente cualquier necesidad en materia de información. Lo usamos para comprar unas zapatillas, para recabar información sobre un novedoso aspirador o para planificar las vacaciones.

Llevado al terreno empresarial y concretamente de la industria, nos encontramos un escenario similar. Pensemos en el ingeniero que está desarrollando un nuevo equipo y requiere información sobre una aleación. O pensemos también en el responsable de compras, que precisa de un proveedor para un producto o servicio. Todos ellos van a recurrir, casi con total seguridad, a Google para realizar la consulta.

Una consulta ofrece siempre un gran número de resultados, pero sólo aquellos capaces de responder con mayor precisión a la búsqueda de nuestro ingeniero o de nuestro responsable de compras, aparecerán en las primeras posiciones. Y los que ocupen dichos puestos privilegiados serán los que se lleven un mayor porcentaje de visitas.

Cada resultado lleva a la web de una empresa y, a mayor número de visitas, mayor número de clientes nuevos. Y ahí es donde entra el SEO, la estrategia de marketing digital capaz de hacer subir a las empresas a las primeras posiciones de los buscadores.

Tradicionalmente, el sector industrial, ha permanecido siempre en un segundo plano en lo que a estrategias de marketing se refiere, siendo las ferias y las fuerzas de venta, el motor más común para la creación de nuevas oportunidades de negocio.

Pero si hablamos de SEO aplicado a las empresas de carácter industrial, el panorama es mucho más desolador si cabe. Prácticamente no hay empresa que carezca de página web, pero en la gran mayoría, son meros catálogos digitales, en el mejor de los casos.

De hecho, cuando se pone en marcha una estrategia SEO, realizamos un detenido estudio de la competencia online. Para ello desgajamos sus webs y nos encontramos con páginas que posicionan únicamente porque no tienen quién les haga sombra. Digamos que Google recurre a ellas por ser “las menos malas”.

Pero la buena realidad es que desarrollar una estrategia SEO para el sector industrial es apostar por el caballo ganador. No es algo evidente ni barato, pero los resultados se suelen hacer evidentes en un plazo que no suele exceder los cuatro o seis meses. Y lo mejor de todo es que el SEO es algo que permanece ahí, convirtiendo la WEB corporativa en un activo más de la Compañía.

Además, visto el panorama que nos ha dejado esta pandemia, donde las ferias han desaparecido y los equipos comerciales tienen muy limitadas sus actuaciones, el SEO se ha convertido en el refugio que está permitiendo sobrevivir a aquellas Empresas que apostaron por él.

 

 

 

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