El borrador de Ley Valenciana de Cambio Climático y Transición Ecológica presentado recientemente por la conselleria de Agricultura, Desarrollo Rural, Emergencia Climática y Transición Ecológica plantea la incentivación de la adquisición los vehículos eléctricos, frente a otro tipo de sistema de combustión.

Es cierto que otras voces del gobierno autonómico, e incluso del gobierno central hablan de un plan de reactivación de la demanda bajo el paraguas de la “neutralidad tecnológica” y es un mensaje tranquilizador para el sector.

Sin embargo, hoy queremos revisar uno de los puntos que recoge el nuevo borrador de la norma, presentada Mireia Mollá, y que apunta a la creación de un impuesto adicional a partir de 2023 para las matriculaciones de vehículos que usen combustibles fósiles.

Esta medida es aparentemente positiva para la transición ecológica, pero tiene un punto sobre el que quizá no se ha reflexionado: en España se fabrica un número muy reducido de coches eléctricos.

Sólo el 10% de los modelos fabricados son eléctricos.

Según la memoria de 2018 de ANFAC, en ese año se matricularon 7.833 vehículos eléctricos fabricados en España de un total de 1.321.437 unidades matriculadas.

Esta medida es aparentemente positiva para la transición ecológica, pero tiene un punto sobre el que quizá no se ha reflexionado: en España no se fabrican coches eléctricos.

Con esta situación, incentivar la compra de estos vehículos es incentivar las importaciones de fabricantes que generan empleo y riqueza en otros países y relegarnos al consumo.

Y, por el contrario, significa penalizar a los fabricantes con plantas productivas en España que están generando empleo y riqueza en nuestro país. A los fabricantes, a los empleados, a los proveedores, y en general a la región donde una planta de fabricación de coches está asentada.

Las firmas asentadas en España están desarrollando importantes inversiones en la electrificación de sus vehículos, pero a día de hoy, y entendemos que, para los próximos dos años, estas inversiones aún no habrán dado sus frutos. Los coches eléctricos se fabricarán en España, pero no de manera tan inmediata como el Borrador de Ley apunta para su promoción.

Por tanto, la posición de AVIA, que es la misma que la del resto de clústeres regionales y de asociaciones empresariales del sector, es la apuesta por una transición ecológica que tenga en cuenta la sincronía entre consumidor y sus necesidades, entre las inversiones empresariales e inversiones públicas para garantizar el suministro eléctrico

Y en el plan de dinamización de la demanda, solicitamos la neutralidad tecnológica, es decir que se apoye el cambio de vehículo en función de la necesidad el consumidor, y no solo a los vehículos eléctricos que no son útiles para todo tipo de consumidor.

Junto a esto, insistimos en que las autoridades, tanto regionales como nacionales, deben ser prudentes en sus declaraciones y que desarrollen una estrategia conjunta con todos los agentes para avanzar de manera sincronizada hacia la descarbonización del sector.

En AVIA no estamos en contra de este proceso que, sabemos es irreversible. Pero sí solicitamos que se tenga en cuenta a los agentes, la vida útil de los vehículos, el ciclo de vida y las implicaciones laborales y socioeconómicas de apostar por un tipo de tecnología.

Los coches eléctricos a día de hoy se fabrican en Estados Unidos (Tesla), en China (ByD y BAIC), Alemania (BMW y Volkswagen), Japón (Nissan)…

Además de estos datos, queremos recordar que en España contamos con 17 factorías de automóviles, a día de hoy. Las inversiones que requiere ua transformación tecnológica de este calado conlleva un tiempo y unas estrategias empresariales globales.

A esto hay que añadir que las infraestructuras de carga eléctrica no están suficientemente desarrolladas y no parece que en dos años se vayan a generar todos los puntos necesarios; penaliza a los consumidores que, por su situación, no tenga puntos de recarga cercanos a sus lugares habituales de reposición.

Por otro lado, la Comunitat Valenciana ha sido la primera en presentar este proyecto. ¿qué pasa si el resto de las comunidades son más flexibles en ese impuesto? Cabe pensar que muchos consumidores apostarán por comprar su vehículo en esas zonas con legislación más laxa.

Finalmente, los presupuestos valencianos dejarán de ingresar los impuestos habituales en la matriculación de vehículos y los ayuntamientos valencianos, la tasa de circulación.

Insistimos a las autoridades: Prudencia en declaraciones y en planes de transición ecológica y una estrategia conjunta con las administraciones para ir todos

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