Las empresas de automoción, como el resto de la industria, están sumidas en una espiral de incrementos de costes. Y una encuesta del Clúster ha revelado que las empresas pueden trasladar a sus clientes el incremento en los costes de materias primas, pero no el de la subida de la factura eléctrica.

Los factores que influyen en este incremento de precios se encuentra en la subida de las materias primas y de los costes energéticos que afectan, tanto en la producción de los vehículos, como a toda la cadena de suministro.

El reciente dato del IPC y su incremento da una idea de que estamos siendo testigos de una espiral de subida de costes en todos los ámbitos: gas, carburantes, materias primas y, por supuesto, generación de energía.

Así, según una encuesta realizada entre los asociados del Clúster de Automoción, las empresas de todos los niveles se han visto afectadas por un incremento del precio de las materias primas, de los metales, especialmente del acero. El precio de este elemento es ahora un 50% más caro.

A esto hay que añadir que la recuperación económica de Estados Unidos y China ha tirado de la demanda de productos como microchips, tierras raras, metales y combustible. El tirón de las energías renovable, por su parte,  está tirando de la demanda de cobre.

Desde el punto de vista del suministro y de la distribución, los costes de transporte marítimo, -los fletes- se han incrementado ¡En un 500%!.

En este sentido, AVIA ha tomado la iniciativa y para sus asociados está trabajando en transporte agrupado que permita amortiguar esta subida, gracias a su Central de Compras.

Sin embargo, los costes suben especialmente por el incremento de la energía y de la factura eléctrica así como por  la subida del coste del diésel en un 30% que, a su vez, encarece el suministro de piezas y la propia distribución de los productos finales. En un mundo y una economía globalizada donde está todo interrelacionado estamos asistiendo a una tormenta perfecta.

Ante esta situación, el sector del automóvil tiene un margen de maniobra más limitado que otras industrias. Las empresas proveedoras no pueden trasladar sus incrementos de costes a sus clientes –los fabricantes, los OEM- ya que perderían competitividad.

Las empresas proveedoras están tratando de negociar una subida pero, en la mayor parte de los casos, se encuentran con una negociación dura.

De la encuesta realizada, se deduce que es más fácil incrementar los costes por la subida de materiales y materias primas, pero el cliente final no acepta un encarecimiento de precios, derivado del incremento de los costes energéticos.

Así pues, están abocadas a asumir parte de estos incrementos con una reducción de sus márgenes de beneficios y, por, otro lado, ahondar en su eficiencia y competitividad. Se trata de una tarea que la industria de automoción lleva realizando desde hace más de 20 años pero que ahora se hace imprescindible para la supervivencia.

 

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