El sector industrial ha sido tradicionalmente un sector muy masculinizado. Posiblemente, porque el imaginario colectivo lo relaciona con trabajos manuales y que requieren de fuerza física. Y también, porque es probable que la sociedad piense que la industria ha tenido un gran peso en el mundo actual y tiempo atrás era principalmente el hombre quien trabajaba y la mujer quien cuidaba de la casa y de la familia.

Si bien es cierto que en las últimas décadas el papel de la mujer cada vez tiene un peso más importante en trabajos cualificados, todavía queda camino por recorrer.

El sector de la industria es el que genera una ocupación más estable, ofrece trabajo de valor y cualificado y genera remuneraciones competentes. Sin embargo, solamente el 28% de la ocupación en el ámbito industrial valenciano y menos del 25% en España es femenina, según el Informe del Mercado de Trabajo de las Mujeres de 2019 (con datos de 2018).

Ese mismo informe refleja que una de cada diez mujeres trabaja en la industria, aunque la industria fue el sector que proporcionó más estabilidad a las nuevas trabajadoras, aunque en menor medida que a los hombres.

Por primera vez en los últimos diez años, según también el citado informe, el aumento de la afiliación femenina a la Seguridad Social repercutió también en el sector industrial, único sector donde se acortó la distancia entre ambos sexos, dado que el incremento de su afiliación femenina superó a la masculina. Por edades, el avance de trabajadoras benefició más a las mayores de 45 años.

No obstante, los bajos porcentajes de ocupación femenina en este sector son un enorme coste de oportunidad tanto para las mujeres como para la sociedad en su conjunto. ¿Cuánto talento, capacidad y valor estamos perdiendo como sociedad con esta baja tasa de participación femenina en la industria? Seguramente un valor inaceptablemente alto, tanto en porcentaje de PIB como en términos de realización personal o de vocaciones frustradas.

La poca presencia de mujeres en la industria y especialmente en cargos de responsabilidad es un problema que hoy en día ya se percibe desde la educación. Las mujeres crecen desde pequeñas con muy pocos referentes femeninos en sus respectivos ámbitos.

En este sentido, la educación a edades tempranas desempeña un papel fundamental. Y es que sin modelos a seguir no hay vocaciones. Ninguna niña puede llegar a ser algo que no conoce.

La poca presencia de la mujer en la industria es un problema que viene de lejos y se deben impulsar medidas para establecer equipos paritarios. Sólo de este modo podremos luchar contra la segregación por sexo y la brecha salarial que todavía existe en este sector.

Y, ¿qué podemos hacer desde ya para revertir la situación e incentivar la presencia de mujeres en este sector? Lo primero, sería fomentar la formación técnica y tecnológica entre el público femenino.

Si bien es cierto que en la industria química y la más relacionada con temas sanitarios, la participación de mujeres es cada vez más relevante, en los sectores vinculados al STEM -ciencia, tecnología, ingeniería y matemáticas- todavía hay lugar para el crecimiento.

Es necesario mostrar los perfiles de liderazgo que tenemos en la industria de automoción. Por lo general, las mujeres empresarias muestran un liderazgo más estable, construido sobre unas bases sólidas y con valores laborales y sociales que benefician claramente a las compañías.

Para que una idea progrese en la industria –también en la industria de la automoción– necesita de prototipos y tecnologías validadas y de una propiedad intelectual protegida, entre otros aspectos. Esto conlleva unos tiempos dilatados, pero también supone un crecimiento sobre unos cimientos firmes y con garantías que benefician a las propias empresas y a la economía del país.

La industria tiene un puesto destacado en la economía de la Comunidad Valenciana. De hecho, apostar por la industria es hacerlo por una economía sólida y un país que avanza de forma segura y estructurada.

En tierras valencianas, la industria siempre ha sido un motor económico y de crecimiento. Por ello, desde AVIA creemos que ha llegado la hora de dar un paso firme a favor de la industria y poner en valor el legado de este sector en nuestra tierra. Y, aquí, las mujeres tienen mucho que aportar.

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