Si pudiéramos hacer un símil urbanístico respecto a cómo en Grupo Segura nos planteamos el proyecto de transformación digital, este sería el de construir un nuevo edificio donde habitar, en lugar de reformar el hábitat que se tenía.

Nuestra empresa creció a lo largo de su historia como crece un barrio.

En este barrio, con el paso del tiempo, se fueron construyendo casas donde vivían los diferentes departamentos, diseñadas y construidas según el estilo marcado por sus integrantes, pero en muchos casos, sin seguir un criterio homogéneo y común respecto del resto.

En este barrio, además, no existía la misma facilidad para ir de una casa a otra. Había avenidas, calles y senderos y, en ciertos casos, compartir información entre departamentos no era fácil, ya que dependía del tipo de vía existente entre una casa y otra. Un modelo que no facilitaba el desarrollo.

Teníamos que cambiar, y la decisión estaba entre reformar lo que había o hacer algo nuevo, y decidimos partir de cero para construir un nuevo entorno tecnológico.

Continuando con el símil, diseñamos un “edificio” donde pudieran coexistir todas las áreas en sus propios entornos, adecuados y optimizados para su funcionamiento y donde pudiesen trabajar con las mejores herramientas para su operativa. Pero todos estos entornos deberían estar interconectados para que fluyera y se compartiera toda la información que la empresa generara

Y empezamos a construir este nuevo entorno, creando los cimientos donde albergar la nueva organización tecnológica, diseñando una estructura de “salas” alrededor de un eje troncal por donde la información que se generase subiera a un nodo central donde se almacenara, y desde donde se repartiese a cada “sala” la información que esta necesitara.

Una información única, homogénea y sobre todo, formada por “buenos datos”, ni interpretados ni manipulados, sino recogidos y almacenados de forma automática. Se trataba de datos que pudiéramos analizar y extraer información para reaccionar, para aprender y, sobre todo, para buscar patrones y obtener modelos predictivos que nos facilitaran la toma de decisiones estratégicas futuras.

Desarrollamos el eje troncal y fuimos creando a su alrededor las primeras “salas”. Iniciamos la mudanza de los primeros departamentos, probamos el modelo de “dato único y bueno”, hemos ido depurando el modo de ingesta, de tratamiento y de envío en tiempo real de la información.

Creamos el inicio de Kumo, el modelo de inteligencia tecnológica de nuestra compañía que nos permitirá mejorar nuestros procesos, ser más productivos, más competitivos y abordar el futuro con garantías de éxito.

Alberto España

CDO de Grupo Segura

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