El sector del automóvil es una pieza fundamental de la economía española y también de la Comunitat Valenciana. Con 17 fábricas, -16 cuando Nissan culmine su cierre a finales de año- España es el séptimo país productor de vehículos del mundo, y el segundo de Europa, según los últimos datos de 2019, con 2.772.523 unidades.

Se trata del primer sector industrial ya que representa el 10% del PIB nacional, si se incluyen tanto las empresas fabricantes de vehículos como toda la cadena de valor que genera. Y según datos de 2019, emplea a 300.000 personas de manera directa, y tiene un alcance de hasta los 2 millones de empleados. Para hacernos una idea es como si todos los habitantes de la ciudad de Barcelona y media ciudad de Valencia trabajaran para el sector.

Estos datos serían en sí mismo suficientes para argumentar porqué es necesario apostar e invertir en el sector. Se trata de un sector estratégico que genera riqueza y empleo de calidad y de alta remuneración.

Sin embargo, junto a la crisis de la COVID 19, el sector de automoción experimenta una situación de crisis de demanda que puede conllevar a la reducción de ese volumen de empleo. A menos vehículos fabricados, menos empleo, menos riqueza.

La crisis de la COVID 19 ya arroja unas cifras importantes. Según ACEA, la asociación que representa a todos los OEM a nivel europeo, en 2020 se fabricarán 700.000 vehículos menos.

Si a eso le añadimos los mensajes que generan incertidumbre sobre la transición ecológica y la descarbonización, los consumidores han reaccionados con una retracción de la demanda. Y ahora es necesario reactivarla.

Desde AVIA demandamos una apuesta firme por parte de las diferentes Administraciones para que se impulse la compra de vehículos.

Pero es importante destacar que estas ayudas no van a la industria, sino que acaban repercutiendo en las arcas del estado.

Un vehículo paga entre un 21% y un 35,75% de impuestos si es nuevo. El 21% corresponde al IVA y el otro porcentaje al impuesto de matriculación. Un impuesto que está directamente relacionado con las emisiones de CO2. A más emisiones de un vehículo, más impuesto de matriculación.,

La puesta en marcha de un plan de reactivación de la demanda, por tanto conseguirá dos objetivos: incrementar los ingresos por impuestos, e ir reduciendo los vehículos más contaminantes y que más afectan al efecto invernadero.

Cambiar de coche es ecológico porque los nuevos modelos han mejorado su sistema de combustión hasta el punto de conseguir importantes reducciones de emisiones. Y cabe destacar, que el parque móvil español tiene una edad media de 12,8 años. Es importante retirar esos vehículos de las carreteras.

Si todo esto no era suficiente, mantener la producción de vehículos, cada vez más tecnológicos y ecológicos, arraiga el empleo y por tanto, afianza la economía de las regiones en las que están establecidas las fábricas de producción de vehículos y su industria auxiliar.

Cada empleado contratado aporta sus impuestos al IRPF y mantiene su capacidad económica, y, por tanto, la reactivación de su economía. Un empleado que mantiene su puesto de trabajo es un ahorro para la Seguridad Social y el desempleo.

AVIA considera imprescindible un plan consensuado con todos los agentes para reactivar la demanda de vehículos y seguir apostando por el sector del automóvil.

 

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