Desde luego lo primero, nuestra solidaridad con Ucrania y con los ucranianos. Tenemos una importante colonia de ucranianos en España y sabemos que están preocupados por sus familiares y también que todavía quedan más de 100 españoles en Ucrania, según la embajada.

Desde el punto de vista del sector, La inestabilidad política siempre afecta a la economía. Ya hemos visto la apertura de los mercados, el incremento de precios del petróleo y de otras materias como cereales, o del acero que es una materia que afecta directamente al sector industrial y, concretamente, al sector del automóvil.

Esto, con la inflación que tenemos en España, será seguro un lastre para la recuperación económica, tanto de nuestro país, como del resto de Europa.

Al margen de la dependencia energética, esta inestabilidad no ayuda para la recuperación.

Así que al drama de un conflicto donde no ha habido una provocación previa, se unen las consecuencias económicas que van a afectar a toda la Unión Europea, y por tanto a  la Comunitat Valenciana.

Aún así, esperamos que el conflicto se resuelva pronto y confiamos en la Unión Europea y en que, aunque Ucrania no pertenezca a la Unión ni a la OTAN, pueda sentirse arropada por sus vecinos.

Lo importante es terminar cuanto antes esta acción porque cuanto más se alargue en el tiempo, más efectos negativos tendrá sobre todo el territorio y sobre nuestras economías.

Impacto de suministro y económico:

Según la consultora IHS, proveedora de informes exclusivos para AVIA y el resto de clústeres nacionales los principales efectos de las primeras horas de la invasión de Ucrania por parte de Rusia son:

Aumento del coste del petróleo crudo que ya se ha situado (jueves 24 de febrero) en los 116 dólares por barril

Este precio puede tener una influencia directa en la adquisición de vehículos, a lo que se suma, la inflación.

Aumento del precio del gas del que especialmente Centro Europa depende y el impacto en los hogares y en las viviendas.

Incremento del coste del paladio, material clave para la fabricación de convertidores catalíticos. El 50% de este material se encuentra en territorio ruso. Y se utiliza para los motores de combustión que verán un incremento de sus precios.

Caída de la demanda de vehículos ligeros en Rusia y, obviamente, en Ucrania.

Si las medidas jurídicas, económicas y políticas que se adoptan contra la economía rusa afectan a la cadena de suministro de semiconductores, podría darse un mayor impacto y de manera más directa.

Tanto Rusia como Ucrania son grandes productores de gas neón, imprescindible para los láseres que se utilizan en la fabricación de semiconductores.

La falta de suministro, de nuevo, volverá a afectar a los semiconductores.

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