El 9 de octubre de 2018 Ford hizo pública su voluntad de acometer una gran reestructuración en Europa con el objetivo de enderezar sus cuentas y volver a la senda de los beneficios. Esta decisión está siendo dura para la propia marca y sus empleados, y también para sus proveedores a nivel europeo, que debemos trabajar en estrategias que permitan la pervivencia de nuestras empresas.

Y en este sentido, las empresas asociadas de AVIA, los proveedores valencianos de automoción están trabajando desde hace más de diez años en nuevos mercados, nuevos sectores y nuevas marcas.

En cada oportunidad que nos dan los medios de comunicación lanzamos este mensaje: los proveedores valencianos son empresas globales y multimarca; trabajan cada día por ofrecer proyectos, productos y servicios, no solo en España, sino en Europa. Y no nos cansamos de recalcarlo.

Los últimos años han arrojado empresas más flexibles, competitivas y eficientes, y gracias a un trabajo interno son capaces de asumir las decisiones que tomen las grandes marcas.

¿Qué estamos haciendo en el día a día las empresas? Es muy difícil desgranar los planes de las 112 empresas que conforman nuestra entidad, pero lo cierto es que tanto pymes como multinacionales operamos en un mundo global. Contamos con empresas que han apostado por joint ventures fuera de España, por otras que se han convertido en proveedores de varias marcas de fabricante, ingenierías que abren delegaciones en ciudades asiáticas, otras empresas que abren plantas en México y muchas que, desde sus plantas valencianas, suministran productos a PSA, Volkswagen o Seat, entre otros.

La marca del óvalo es parte del desarrollo de la economía y de la industria valenciana y española, es una pieza clave actualmente, pero igual que un hermano pequeño alcanza una edad y comienza a tener sus propios amigos, la industria de automoción valenciana, tiene ya otros “amigos”, otras empresas a las que dirigirse, sin olvidar, nunca, quien le dio su primera oportunidad.

Junto a esto, la situación actual de cambio en el modelo de movilidad, está atrayendo nuevos agentes al sector. Se trata de empresas que se integran en la cadena de valor y que están modificando el sector:  empresas de base tecnológica que se integran en el sector de automoción dado el cambio que está experimentando el vehículo.

Si ya las ingenierías y empresas de sector logístico estaban integradas como herramientas clave en el desarrollo del automóvil, ahora además sumamos otras compañías que operan en esta industria y que hace 10 años no nos imaginábamos que existirían.

Y al hablar del sector, debemos tenerlas en cuenta. Esta irrupción genera un cambio de negocio en algunas firmas y un cambio en los perfiles profesionales que se atribuyen al sector.

La irrupción del coche autónomo hará interiores más confortables y con más instrumentos que requerirán diseñadores; requerirá expertos en ciberseguridad que no hackeen nuestro vehículo y que cumpla nuestras órdenes, vamos a necesitar fabricantes de señales de tráfico interconectadas con los vehículos para que se cumplan… Sin adentrarnos en el más cercano vehículo eléctrico que ya nos obliga a incluir en nuestras filas a los fabricantes de baterías, o, incluso los proveedores de las materias primas para dichas baterías.

En este contexto, el sector del automóvil valenciano debe mantener su vertiente innovadora y, ahora más que nunca, impregnar todas las organizaciones.

Recientemente, pronuncié un discurso en el que recordaba que la marca Peugeot, además de coches, ha fabricado molinillos de café, saleros, o miriñaques. Es decir, que había sido capaz de adaptarse. Las marcas de vehículos están abriéndose a la fabricación de patines eléctricos o de bicicletas… de tal manera que se convierten en proveedores de servicios de movilidad.

El papel de los proveedores será, por tanto, acompañar al sector de automoción en ese tránsito y ser, a su vez, proveedores de soluciones a las necesidades que nos planteen.

 

 

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