Después de más de 8 años hablando con Emilio Orta, presidente de AVIA, gerente de Mettecno 2000 y presidente ejecutivo de Agfra, ha sido la primera vez que hemos conseguido tener una charla tranquila y con su vida de fondo. Una vida que es un repaso al sector de automoción español y que ha pasado del blanco y negro a la realidad aumentada. Emilio Orta, incombustible, socarrón, emprendedor, ha sido un testigo y protagonista de este cambio revolucionario. Hasta el punto de que, con 62 años, edad en la que otras personas hubieran pensado en la jubilación, él decidió montar Mettecno 2000 y volver a empezar.

Pero este comienzo era, en realidad, solo la continuación de una vida ligada a la empresa y a la iniciativa privada.

Pregunta: Emilio, cuéntanos tu vida, ¿Cómo empezó tu trayectoria empresarial?

Empecé a trabajar con 18 años en una empresa en Sevilla y rápidamente pasé a FEMSA, un fabricante de baterías y equipos eléctricos que me trasladó a Barcelona. Gracias a esta empresa, conocí en una feria, en París, el papel de limpieza industrial. Esta firma buscaba distribuidores en España y entre un socio y yo nos lanzamos. Entonces tenía 25 años y fuimos los primeros en traer a España este producto que ahora nos parece tan habitual: el papel de limpieza que nos encontramos en aseos y en tiendas, o en talleres y empresas industriales. Hasta ese momento, en los talleres se utilizaban trapos, pero dejan rastros. Mientras que el papel es más fácil de usar. Nosotros introdujimos las batas y mascarillas de quirófano desechables. Esto era por el año 1967. Nuestros primeros contratos fueron con Iberia, Renfe… empresas de ese tamaño.

Pero en esa época la importación de cualquier producto era muy difícil, porque aún estábamos bajo el régimen de la autarquía. Y nosotros traíamos la materia prima de Suecia, así que dejó de ser un buen negocio. Mientras, ya habíamos montado en 1970 Fonos. En esa época el sueño era fabricar en España un millón de automóviles y cuando se alcanzó empezó a aumentar el sector de los recambios.

Pregunta: Es decir, que durante un tiempo compaginaste las dos empresas?

Respuesta: Sí, entre 1970 y 1973. Pero hubo que tomar una decisión, y como era tan difícil la importación, optamos por los recambios de automóvil.

Pregunta: Y ¿por qué los tubos de escape?

Respuesta: En esa época en España no había multinacionales. Estamos hablando de una España en blanco y negro. Ya había un volumen considerable de vehículos que necesitaban recambios. En esos años en España había como mucho 70 modelos de vehículos que fabricaban Renault, Citroën, Barreiros, Seat, Perkins, Peugeot, Motor Iberia, Pegaso…

Era un buen negocio. Así que crecimos notablemente. En 1984 ya vendíamos en todo el mundo, con clientes muy potentes en Alemania, Italia, Reino Unido, Sudamérica, Egipto, Argelia…

Pregunta: Así que la evolución fue tan positiva que una multinacional como Tenneco puso sus ojos sobre vosotros. ¿en qué año se materializó la compra y por qué os decidisteis a vender?

Respuesta: En 1995 Tenneco adquirió Fonos. Era una oportunidad para los accionistas. Piensa que en ese momento fabricábamos 1.800.000 tubos de escape al año. Y ahora puede que no se llegue ni a los 100.000. Los combustibles ahora son mucho mejores y menos corrosivos, y por tanto deterioran menos las piezas.

Pregunta: De esta operación, siempre me ha llamado la atención que te mantuvieras en la empresa. En otras adquisiciones de este estilo, el que vende sale de la empresa a los dos o tres años. Sin embargo en tu caso te quedaste. Y no solo tu, sino también tus hijos. Siempre me ha parecido un hecho muy significativo

Respuesta: Sí, seguí siendo el plant manager hasta 2002 y , efectivamente, dos de mis hijos siguen en la multinacional.

Pregunta: Y eso también me llamas la atención: vendes la empresa y a los 62 años cuando te vas, en vez de jubilarte y disfrutar.. ¿¡montas otra empresa!?.

Respuesta: (Risas) Sí… y por lo menos hasta los 80 no me voy a jubilar.¿Qué quieres que haga en casa?. Sí en 2002 montamos Mettecno 2000 y empezamos facturando muy poquito. En 2008 nos hicimos con Agfra que tenía una situación delicada y recientemente, hemos unido físicamente las dos empresas, para que sea más fácil la dirección y la gestión. De este modo podemos aprovechar sinergias, porque en este negocio hay que trabajar al céntimo. Ahora Agfra, que cuenta con 24 ingenieros está muy consolidada.

Pregunta: Emilio vamos a ver un poco qué piensas del sector, ¿qué opinas del coche eléctrico?

Respuesta: En el mundo se fabrican 90 millones de coches al año. Sólo con que el 50% fueran eléctricos no habría red que lo sostuviera, ni generación de energía que suministrara a todos esos vehículos. Además no contamos con sistemas de almacenamiento de energía renovable que permita suministrar a la red.

Pregunta: ¿Y sobre el coche autónomo?

Respuesta: Para que el coche autónomo se desarrolle es fundamental el desarrollo de los satélites, porque sin ellos no hay señal. Así que mientras no se desarrolle el sistema Galileo va a ser complicado.

Pregunta: En todos estos años, los que te conocen saben que tienes una mujer que está para todo. ¿qué valor tiene la familia para ti?

Respuesta: Claramente, si mi mujer no hubiera sido ama de casa y se hubiera dedicado a mis hijos y a que todo funcionara, no estaríamos aquí. La familia es fundamental. Y yo siempre he intentado estar libre los fines de semana desde el viernes por la tarde. Para mí es muy importante que se mantenga el núcleo familiar e intentamos comer juntos todas las semanas. Aunque tengo un hijo que está fuera. Pero durante muchos años hemos planificado una semana juntos de vacaciones para mantener ese núcleo. Mi mujer ha sido un apoyo imprescindible y sin ella, no hubiera hecho nada.

Pregunta: ¿y tienes o has tenido alguna afición que te haya ayudado a despejarte?

Respuesta: Pues he ido muchos años a nadar, al gimnasio. Me gusta leer, Arturo Pérez-Reverte, Javier Marías, Almudena Grandes…

Pregunta: En esta entrevista para la circular técnica y que sólo leen los socios de AVIA, es obligatorio que hablemos de la entidad y de tu implicación. ¿Por qué ha sido esa dedicación a la entidad, y sobre todo ese apoyo en los momentos más duros?

Respuesta: Porque creo firmemente en el sector del automóvil. Es la máquina que ha cambiado el mundo, la que proporciona auténtica libertad al individuo. No tienes que depender de nadie, eres completamente autónomo y puedes tomar la decisión de viajar y moverte en cualquier momento.

Se habla mucho del coche compartido, pero ahí el individuo ya pierde libertad de movimientos. El vehículo mejora la calidad de vida. Ha permitido que las ciudades se expandan hacia la periferia y que se pueda vivir en mejores zonas, solo porque puedes ir y venir en tu propio coche..

Pregunta: Sí, eso es el sector, pero ¿tu apoyo incondicional a AVIA?

Respuesta: Porque creo que es necesaria una asociación que reúna a los fabricantes de componentes y a todos los que integran la cadena de valor, independiente de otras entidades y de otros organismos que tienen otros intereses. Y creo que AVIA es esa entidad. Donde los asociados reciban en servicios, el doble de lo que invierten por cuotas.

Debemos ser independientes, sobre todo porque el sector del automóvil tiene unas exigencias de excelencia operacional que no tienen otros sectores, por lo que debemos ser independientes y ser un único interlocutor para los temas del automóvil en la Comunitat Valenciana.

Pregunta: Emilio ¿qué se nos ha quedado en el tintero?

Respuesta: Pues hay que agradecer a todos los amigos y empresas con los que he trabajado estos años en AVIA. Todos los que han pasado por la junta directiva, los presidentes anteriores a mí… y por supuesto todos los asociados que apuestan cada día por esta iniciativa.

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