Cuando hablamos del sector del automóvil en la Comunitat Valenciana, en ocasiones, lo hacemos de manera muy aislada. Sin embargo, esta región está interrelacionada tanto con el resto de España, como de Europa. Y, desde 2008 y la profunda crisis, los productores de componentes de automoción valencianos, se encuentra globalizados: México, Marruecos, Este de Europa, India y China, entre otros.

En España, a día de hoy, hay 17 plantas de producción de automóviles. Este volumen de plantas se traduce en que somos el segundo país europeo en producir vehículos -solo por detrás de Alemania- y el octavo del mundo.

 Estas plantas productivas, y sus proveedores, generan empleo a 270.000 personas de manera directa. El automóvil representa el 9% de la población activa española, según los datos ofrecidos por ANFAC y por Sernauto.

Por otro lado, somos el quinto país en matriculaciones y el automóvil es el segundo sector exportador: el 85% de la producción se destina a mercados internacionales. El valor de las exportaciones de vehículos en 2017 superó los 37.000 millones de euros.

Sin embargo, España cuenta con una debilidad estructural. De esas 17 plantas de producción, ninguna cuenta con centros de decisión. España, y la Comunitat Valenciana son territorios productores, y no decisorios. Y lo mismo sucede con las multinacionales de componentes. Solo contadas excepciones de empresas españolas -Grupo Antolín o Gestamp-Ferrodisa, CIE Automotive o Ficosa- toman sus decisiones estratégicas en el seno de nuestro país.

 Junto a esta situación, el panorama productivo está cambiado y la capacidad productiva se está desviando desde Europa hacia el eje Asia-Pacífico. Está previsto que para 2025 Europa occidental pase de representar el 16% de la producción mundial -dato de 2015- a representar el 14%.

 Y ¿Cómo está la Comunitat Valenciana?

En la Comunitat Valenciana, el sector industria dio un vuelco con la instalación de Ford en Almussafes en los años 70 del pasado siglo. A día de hoy, el sector del automóvil representa en torno al 6% de la población activa de la Comunitat Valenciana con casi 30.000 empleos directos. Y con un dato positivo: cerca del 5% de este empleo es de “Alta Intensidad Tecnológica”, según la Secretaría de Estado de Comercio.

Aún así, estamos por debajo de la madia española en inversión en I+D que se sitúa en el 1,22 %. La Comunitat Valenciana está en el 1%, muy lejos del País Vasco que lidera el ranking con un 1,93%, según el INE.

 Con estos datos, la Comunitat Valenciana y el sector del automóvil tienen ante sí el reto de reubicar el empleo que se irá perdiendo hasta 2025 por la desviación de los focos productivos. También debe incrementar su apuesta por la I+D y apostar por los empleos altamente cualificados, ya que estos serán los que proporcionen la diferencia entre producir e innovar. Y desde luego, las empresas deberán abordar los retos tecnológicos y de cambio de paradigma que se están produciendo.

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